Redescubriendo Marrakech

Todo viaje se sabe cómo empieza, aunque, no cómo acaba.

Aunque sea por trabajo viajar a Marrakech es, sin duda, un cóctel de sensaciones, desde que sales de casa hacia ese destino con las maletas, hasta que coges el avión de vuelta.

Viajar a una ciudad con distinta cultura y otras costumbres me parece fascinante. Sobre todo, si viajas con un grupo de personas con el que tendrás experiencias que no nunca olvidarás.

Nos alojamos en La Mamounia, un palacio-hotel donde te sientes realmente bien recibido, por la profesionalidad y el cuidado en los detalles, su elegancia y excelencia en todos los sentidos. Qué mejor recompensa después del madrugón, las horas de espera y el viaje.

Tras un buen descanso reparador en esa lujosa habitación y una noche de ensueño (de en_sueño), llega el momento de ponerse en marcha. El desayuno lo primero, buenas conversaciones intercambiando experiencias y al tajo.

La suerte de rodearte con personas a cuál más interesante y entrañable, siempre hace que un viaje de trabajo termine siendo un viaje de placer

 

Empezar el día recorriendo uno de los campos de golf más bonitos, inspira y motiva. Royal Golf Marrakech es un enorme espacio verde con unos 15.000 árboles (muchos de ellos milenarios) y un entorno paradisíaco. Este lugar, inaugurado en el año 1927, es uno de los campos de golf más impresionantes que pueda verse.

Este viaje no solo un destino, pensado y desarrollado para los jugadores y jugadoras de golf, sino también para los no jugadores y no jugadoras, qué más se puede pedir.

Los jugadores de golf lo pasaron en grande resultando ser una experiencia inmortal. Los no jugadores, por supuesto no podía ser menos. Disponer de una guía nativa, hizo que el viaje cobrara un rumbo fascinante y misterioso.

Plaza Yamaa el Fna 

Es la plaza principal, más conocida con un nombre muy original La Place además del espacio más famoso de la ciudad de Marrakech, ya que toda la ciudad gira en torno a ella. Aquí pudimos disfrutar de buena comida típica del lugar y de la puesta de sol.

El segundo día tuvimos una visita guiada al zoco. Mientras los jugadores daban todo de sí en el Golf Assoufid, nombrado Mejor Campo de Marruecos en 2015 y Mejor Campo de África en 2016, el resto se adentra al zoco, el cual empieza en la zona norte de la plaza Yamma el Fna y recorre infinitas calles formando laberintos. Por supuesto este recorrido no puede hacerse a la ligera. Se pueden ver todo tipo de artesanos y objetos típicos de la zona. Para el que no haya estado nunca y tiene pensado hacerlo, ha de saber que no debe pagar más de un tercio de lo que le piden, bienvenidos al regateo en toda regla, go shopping 360º

Hay que decir que este trayecto agota a cualquiera, y qué mejor idea que aterrizar en un Hammam o baño turco (baño de vapor). Existen hammams para hombres, pero por alguna razón tiene más cautivado al público femenino. Su origen se remonta a las aguas termales romanas,  logrando más tarde expandirse a lo largo y ancho de todo el imperio Otomano. Hoy, dentro de la cultura marroquí, el hammam, supone un curioso punto de reunión de las mujeres comunes de la misma zona o barrio.

El secreto es el jabón negro o beldi , hecho de aceite de oliva negra y con propiedades exfoliantes naturales importantes. El beldi se aplica generosamente a la piel, se deja actuar unos 10 minutos y la piel está preparada para una exfoliación intensa con el guante negro o kassa.

Para terminar la jornada, recuperamos energía durante la cena en el Haima VIP de Chez Alí. Desde luego no fue una cena cualquiera, este lugar está situado en un palmeral donde se desarrollan espectáculos con caballos, jinetes acróbatas y bailarinas.

Tercer día, es todo tan maravilloso que no hay tiempo a pensar en lo agotada que podría estar, ¿acaso lo estaba? El desayuno activador del Mamounia y a por más experiencias.

Los jugadores y amantes del golf pudieron disfrutar del Golf Samanah con vistas al Atlas, el resto, a seguir conociendo Marrakech.

El cuarto día se desarrolló por la Palmeraie, un palmeral del s. XI con 100.000 árboles que son patrimonio natural de Marruecos. Para la cena y reunión nocturna que no puede faltar en un viaje de placer entre amigos optamos por el Palais Jad Mahal.

Vamos a por el quinto día, hemos programado asistir a un curso de cocina típica de ahí, en La Maison Arabe.  Las clases son presididas por una dada (cocinera tradicional) o por un jefe de cocina de nuestro restaurante marroquí y tienen lugar en el hotel. Al final de cada taller, los participantes degustamos los platos que nosotros elaboramos y os puedo asegurar que asistimos a un verdadero banquete !

Llega el día de volver a casa, me quedo con muy buen sabor de boca y sobre todo con su aroma característico, muy especiado, pero no nos queremos ir sin recorrer los Jardines Majorelle, creados en 1924 por Jacques Majorelle, pintor francés asentado en Marrakech en 1919, increíbles.

Si te ha gustado y quieres saber más, te invito a visitar esta guía de Marrakech

Todos tenemos, aventuras y viajes para recordar y cada uno relata como le ha ido, esta es mi experiencia en Marrakech, bon voyage

Publicado por | 2018-03-16T23:07:20+00:00 26 febrero, 2018|Categorías: Más cosas que contar|Tags: , , , |Publica tu comentario

Deja tu comentario

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR
Aviso de cookies