El Cuidador frente a Enfermos de Alzheimer

Esta enfermedad que a muchos nos trae de cabeza, celebra su día a nivel mundial el próximo 21 de septiembre. Una enfermedad muy temida y que, en la actualidad, no existe cura salvo tratamientos en fase de experimento. Algunos parecen ofrecer algún fruto, sin embargo, no hay nada concreto, y confiemos que lo haya en un futuro.

Bautizada a finales del siglo XIX bajo el nombre de Alzheimer en honor al neurólogo alemán que identificó por primera vez sus síntomas lleva existiendo desde mucho tiempo atrás.

Siempre han existido demencias y degeneraciones neuronales, solo que antiguamente las personas no vivían tanto tiempo, con lo que se consideraba una enfermedad típica de la vejez la cual anunciaba una muerte próxima.

Los métodos existentes, actualmente, ayudan a frenar “algo” esta enfermedad y mejorar la calidad de vida, aunque no siempre. Cuando se tiene a una persona con demencia en casa, toda precaución puede ser poca. La tarea de la persona que cuida a este tipo de personas puede desembocar a futuras depresiones, estrés, ansiedad, sensación de sobrecarga, etcétera, hasta caer enferma.

La CEAFA (Confederación Española de Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer y otras demencias), quiere remarcar la importancia que tiene la preparación adecuada de aquellas personas cuidadoras y familiares.

Los primeros síntomas de esta enfermedad no acarrea demasiados problemas siempre que se preste atención al enfermo y se le estimule con actividades especiales para ellos. Cuando la enfermedad empieza a acentuarse, la labor del cuidador se convierte en un reto diario. Hablamos de enfermos que pueden ser dóciles, aunque en muchos casos pueden ser agresivos. El papel de la persona que cuida al enfermo de Alzheimer será difícil de desarrollar en muchos casos si no está preparada.

Muchos familiares se niegan a hospitalizar a sus enfermos porque saben que la única opción de tenerlos controlados es bajo sedación (antidepresivos, ansiolíticos, calmantes, etc). Por supuesto en el caso encontrarse la enfermedad en fase avanzada, y bien es cierto que, hay muchos momentos en que no queda otra alternativa, aunque también opino que sería necesario llevar a cabo proyectos de terapia para las personas cuidadoras que deben desempeñar este arduo trabajo en casa.

Los familiares que sufren este problema tienen que soportar día a día los cambios bruscos de sus enfermos, duele ver a un familiar que no te reconoce o incluso te acusa de tenerlo encerrado, de robarle, de pegarle, y muchas situaciones que se hacen insoportables si no tienes una preparación adecuada y disponibilidad.

El bienestar de un enfermo de demencia dependerá en gran parte del estado de ánimo de la persona que lo cuida. Si ésta pierde su paciencia y se refleja su malestar, nervios o ansiedad, el enfermo puede sentirse amenazado y crear una situación que se podría evitar. No es nada fácil mantener una actitud positiva al 100% durante todo el día ante situaciones que pueden llegar a superar el límite de entendimiento hacia los enfermos, sin embargo, es posible.

Existen varios centros de poyo que ayudan a los familiares y cuidadores a la preparación para este tipo de casos, sin embargo, son muy costosos. Sinceramente, parece vergonzoso!!. Hay cosas que aún no logro entender, bueno… sí. Estamos hablando de más de 4,5 millones de personas que padecen este tipo de enfermedad, así que conceder acceso a familiares o cuidadores a este tipo terapias, supone un presupuesto que al parecer no merece la pena, algo indignante. Al final, también en este sector, todo se reduce lamentablemente a un negocio, si quieres ayuda tendrás que pagarla, tanto en casa como si acudes a una residencia.

La enfermedad tiene varias fases. La fase leve es llevadera, descoloca a menudo a los familiares, aunque se pueden llevar a cabo muchas actividades aún. La siguiente fase no te permite quitarle el ojo. Debes estar pendiente de tener siempre la puerta cerrada, por ejemplo. Los enfermos se desorientan fácilmente, en muchas ocasiones no reconocen su casa y creen estar secuestradas.

Habrá días que se conformen y los habrá que montarán escenas que pueden conducir a la agresividad. Las fases son diversas y a cada uno le da por obsesiones diversas. Pero todas ellas deben ser vigiladas, no tener objetos punzantes a la vista, recordarle continuamente donde está su ropa, el baño, etcétera.

Las últimas fases, en ocasiones pueden ser insoportables o pueden ser las más tranquilas para el cuidador. La razón es que, en las últimas fases el enfermo ya no es consciente de nada y prácticamente no se puede mover de la cama, silla de ruedas, sillón… también es la más tranquila para la familia porque ha desaparecido el temor a que se desoriente y se pierda. Sin embargo, es la fase en la que les invade una enorme tristeza al ver cómo la persona desaparece un poco más cada día.

Desde aquí ofrezco todo mi apoyo a las familias, cuidadores e investigadores que están presentes en el día a día de personas con alzheimer y que no cesan en su afán por conseguir una vida mejor para los afectados

UN ABRAZO

Publicado por | 2017-09-20T18:12:41+00:00 20 septiembre, 2017|Categorías: Más cosas que contar|Tags: , , , , |Publica tu comentario

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